NO ERAN OCHO, ERAN MUCHO MÁS.
NO ERAN OCHO, ERAN MUCHO MÁS.
“Hoy rememoro aquellos rostros juveniles, aquellos cuerpos menudos: ágiles, inquietos. Esas miradas de inocente picardía no pasarán, adornarán el mundo en todos sus confines. Ellos, los bachilleres del INBC, como un ente prodigioso se reproducirán de manera geométrica”.
Ayer volvieron las alas del recuerdo a taladrar mis reminiscencias ancestrales a borrar de mi mente la falsa creencia que se repetía en las tertulias del café vespertino cuando muchos colegas profesores decían: . No, no es este el caso de: Carla Silva, Silvia Silva, Nelson Fernando, Jorge Aguirre, Wilfredo Gallegos, Jorge Samayoa, Iram Urrutia y Ervin Martínez. Ocho profesionales de la actualidad que vinieron a mi posada con grande algarabía y palabras de aliento bastante esperanzadoras. Hablo de la esperanza en sentido general y por ello, estoy seguro que estos muchachos y muchachas son esperanza para un mundo mejor. Se deja entrever en ellos la candidez de los sentimientos, mismos que no cabe duda, florece primero en sus hogares. Esos sentimientos no se les veía cuando estaban sentados frente a la pizarra, en sus pupitres que ellos procuraban mantener sin graffiti; con su tanate de útiles escolares prestos a recibir la lección. Esa lección esperada con ansias y no exenta de temor en cuanto a la posible dificultad de los contenidos. Era la lección de matemática.
Hoy la lección cambió de sentido. Son ellos, mis exalumnos, los que me vinieron a dar una lección de amor, de solidaridad y de alegría. Hay cosas que no se ven o que no somos capaces de ver, sin embargo, el tiempo nos pone ante los ojos las pruebas contundentes, de que el ser humano, desde niño, ama, siente y valora y estos dones se acrecientan en los seres de noble corazón cuando llegan a ser adultos. Pero hay otras cosas que celebro: que estos singulares muchachos y muchachas sigan siendo alegres como antes. Ocho me hicieron sentir entre el barullo de toda el aula de paredes pintada por ellos mismos en los concursos de la mejor aula, promovidos por el claustro con el fin de trabajar en un ambiente agradable. (es broma). Los más, lo hacían de buena fe y echándole ganas, para, de verdad, ser los mejores. }
Hoy veo un nuevo amanecer, tal parece el pasado no se perdió, está allí, en ocho almas, en cincuenta y nueve almas o en muchas, muchas más almas que se mueven y son promotoras de amor, paz y trabajo. “Para muestra el grupo de los ocho”. Creo que podré estar tranquilo hasta la consumación de mis días. No todos los que fueron regresan; pero con uno que regrese es como que todos regresaran.
Pero no quiero concluir sin dejar constancia que me quedo atesorando en el pensamiento y el corazón, la ternura de Carla y Silvia, la picardía transformada de Wilfredo, la chispa de Iram, la educación de Ervin y Jorge, la sonrisa sempiterna del Pastor Jorge y la bonachona personalidad de Nelson.
¿Con qué retribuir tal delicadeza mis preclaros amigos? ¿Cómo agradecer, haberme hecho recordar, con tanta sutileza, mis hierros y aciertos frente a la cátedra? Los aciertos sé muy bien que los aprovecharon; los hierros les ruego me los perdonen y les suplico nunca los olviden, ellos son una muy buena lección de la cual podréis sacar provecho.
Hoy yo, sólo me aferro a la palabra amor encarnada en Jesucristo, y les digo que los amo más ahora que ayer.
Guatemala, 03 de diciembre de 2006.
Prof. César Augusto Espinoza Villatoro
Pd.. como dijo erwin ...si me tocaron las palabras
